”(Casa Tomada) inquieta mucho
más que los otros y ahora creo que tengo la
explicación: ese cuento es la escritura exacta de
una pesadilla que tuve. Soñé el cuento con la
diferencia de que no había allí esa pareja de
hermanos; yo estaba solo, la típica pesadilla donde
usted empieza a tener miedo de algo
innombrable, que nunca llega a saber lo que es
porque el temor es tan grande que se despierta
antes de la revelación. En ese caso se trataba de
unos ruidos confusos que me obligaban a mí a
tirarme contra las puertas, a cerrarlas y a ir
retrocediendo mientras los ruidos seguían avanzando
y algo tomaba la casa. Es curioso cómo lo
recuerdo: era pleno verano en mi casa de Villa del
Parque, en Buenos Aires; me desperté bañado de
sudor, desesperado ya, frente a esa cosa abominable,
y me fui directamente a la máquina y en
tres horas el cuento estuvo escrito. Es el paso
directo del sueño a la escritura”.